La República publicó el 28 de Julio, una entrevista al historiador Arnaldo Mera Ãvalos, que trata sobre cosas no tan conocidas del contexto histórico en el cual tuvo lugar la declaración de la Independencia del Perú, un ya lejano 28 de julio de 1821.
- ¿La clásica imagen de la proclamación de la independencia corresponde a la realidad?
–Básicamente sÃ, lo curioso en ese clásico óleo es que el arzobispo de Lima no estuvo presente. Él estaba en contra de la independencia. El clero era realista. Tanto es asà que en Lima estaban refugiados los obispos de Huamanga y de Trujillo. Todas estas autoridades eclesiásticas fueron deportadas dÃas después, por temor a su influencia en el pueblo y para evitar un levantamiento.
- Lima también era refugio de muchos españoles desplazados de otras ciudades de América.
–La ciudad se habÃa convertido no sólo en un refugio sino también en un nido de las malas noticias que llegaban de toda América. Las noticias de las luchas intestinas en Argentina, publicadas por la prensa platense eran repetidas en Lima. La prensa realista limeña de los años 1820 y 21 repetÃa todas las malas noticias que llegaban de la zonas liberadas, sobre todo de La Plata, como para demostrar todo el caos generado por la independencia.
- ¿Por ser Lima la capital del Virreynato?
–Lima era una ciudad señorial, capital del Virreynato, acostumbrada durante trescientos años a albergar funcionarios de la Corona. Las limeñas se casaban con esos funcionarios españoles. Por eso tanta gente temÃa a La Patria, es decir, al ejército emancipador. Era un miedo a perder sus propiedades y a quebrar su unidad familiar. Esa gente no sabe qué va a pasar.
- ¿Cómo fue la ceremonia de la proclamación?
–Se eligió el 28 de julio porque era sábado. El acta de la independencia se firma el 15 con las rúbricas de la aristocracia de la ciudad.
- La misma aristocracia que le tenÃa miedo a ‘la Patria’.
–No todos, pero recuerda que sólo firmaban los varones, no las mujeres. Está comprobado que la mayorÃa de las mujeres eran realistas porque mantenÃan su vÃnculo con su confesor, y sus confesores eran sacerdotes españoles.
–Lo simpático es que el 28 de julio de 1821 no fue una sola proclamación. No se hizo en un solo lugar sino que se realizó siguiendo la costumbre de la tÃpica procesión colonial, es decir, se reproduce una representación del antiguo régimen. La proclamación de la independencia se hizo en cuatro plazas. Igual que cuando se proclamó al nuevo rey de España y como se proclamaban las noticias que llegaban de la metrópoli, como el nacimiento de un infante, la boda de un prÃncipe o la proclamación de un rey, porque en España el rey es proclamado, no coronado. La primera proclamación fue en la plaza de armas, la segunda en la plaza de La Merced, en Santa Ana y en la plaza de la Santa Inquisición, es decir, la actual plaza BolÃvar.
- ¿Y cuál era el ambiente en la Lima de 1821?
–Era un clima de guerra civil. En la ciudad faltaban alimentos, habÃa carestÃa de harinas, faltaba trigo por el bloque de la armada de Lord Cochrane. El tema de abandonar la ciudad fue vital para las tropas realistas, porque mantener su defensa tenÃa un costo muy alto. Por eso se van a la sierra, donde estaba toda la producción. En la práctica el Perú no era Lima, por eso las tropas realistas abandonan la ciudad.
- Muchas familias se refugiaron en los conventos.
–Por temor a ‘La Patria’. Los conventos estaban repletos de refugiados. Tenemos a los seiscientos limeñas y limeños refugiados en el castillo del Callao, mal llamado Real Felipe. Tenemos la amenaza del general Canterac, cuyas tropas habÃan rodeado Lima. La ciudad estaba amurallada y Canterac la rodea desde La Molina, avanza por San Borja, entra por Limatambo y pasa hasta Bellavista. Todo eso aumenta el temor en la ciudad. Hay un miedo a lo desconocido, al cambio.
- ¿Qué pasaba con la llamada ‘plebe’, es decir, los indios y los negros?
–Tenemos que diferenciar. El negro esclavo de la elite podÃa vestirse mejor, incluso, que muchos blancos pobres. Me refiero a los carroceros, cocineros o mayordomos. Su suerte dependÃa de lo que pasaba con su amo. Cuando San MartÃn se acerca a Lima manda decir que todo negro que se pase al bando libertador será libre. Por eso en Lima hay tanto temor a la fuerza del ejército patriota. Muchos temÃan que no fuera una fuerza organizada, sino que sea un ejército desordenado con tropas proclives al saqueo y al pillaje. HabÃa temor a los desertores realistas que querÃan saquear la ciudad.
- ¿Hubo violencia en Lima?
–Aquà no hubo una conciencia de clase de la plebe como en la revolución francesa. Hubo asaltos y algunos robos. La plebe de la ciudad era acomodaticia. Era un plebe que estaba con el momento. Meses antes de la jura de la Independencia, la plebe llenó la plaza para escuchar la jura de la Constitución de Cádiz. Los oradores tiraron monedas y la plebe dio vivas a la nueva Constitución. Recuerda además que para el 28 de julio de 1821 todavÃa no existÃa el concepto de ciudadano. ImagÃnate, el viernes 27 se acostaron como súbditos del rey de España y al dÃa siguiente eran ciudadanos libres e indepedientes. Muchos no sabÃan qué significaba ser ciudadano.
–El ejército realista estaba intacto, asediando la ciudad, habÃa deserciones pero básicamente estaba intacto. El ejército realista estaba conformado por peruanos de todo el territorio. En esos años los peruanos eran los indios. Durante la indepedencia no se habla de los peruanos, porque peruanos eran los indios. El criterio de ‘peruanos’ nace después.
- Pero en 1821 no hubo una persecución de españoles como la que hubo en otras ciudades de América
–En esos dÃas no, pero poco después fue muy dura. Esa persecución la hizo Monteagudo a partir del mes de octubre de 1821. Fue una persecución tan odiosa, que los mismos limeños celebraron el asesinato de Monteagudo. Separó familias de toda clase social. Un caso que sonó mucho en la ciudad fue cuando deportaron a un español viudo. Su hija, una niña, tuvo que pasar al cuidado de su comadre. Ese caso chocó mucho para la sensibilidad limeña.
- ¿Y la gente que se habÃa refugiado en los conventos?
–Salieron en setiembre de 1821. Esa gente se refugió por miedo a la Patria pero luego les devolvieron sus propiedades. San MartÃn les permite firmar una boleta de capitulación y de reconocimiento de la independencia. Ese grupo de personas se salva.
- Pero también hubo excesos.
–Como en toda guerra civil. Lo que buscaba la independencia era lo que también querÃan muchos limeños. Me refiero al comercio libre que España no permitÃa. No habÃa libre importación y habÃa una necesidad de apertura del mercado.
- ¿Quiénes eran ‘la Patria�
–Era el ejército libertador y todo aquel insurgente que luchaba por la independencia de su patria chica, en este caso de Lima. “La Patria†era el ejército de San MartÃn, era la noción de ‘independencia’ que llegaba de Argentina y Chile. Antes de que llegue San MartÃn habÃa cierta burla hacia “la Patria’, hacia los ingleses. En esos años los ingleses tenÃan carta de neutralidad. Todos los veÃan mal, si estaban mucho tiempo en la ciudad eran espÃas, si estaban poco tiempo también eran espÃas. Y los ingleses lo único que buscaban era negociar libremente.
- Cuanto se le pago a San Martin por dejar intacta Lima?
Se le pago 500 000 coronas de oro, ademas de muchas reliquias y cuadros de coleccion.