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 Asunto: Borges, Lovecraft y el Feng Shui de la cuarta dimensió
NotaPublicado: Sab Ago 21, 2021 2:58 pm 
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Borges, Lovecraft y el Feng Shui de la cuarta dimensión


Borges, Lovecraft y el Feng Shui de la cuarta dimensión.




There are more things es un epica del escritor argy Jorge Luis Borges, publicado originalmente en la antología de 1975: El libro de arena. El narrador anónimo inicia su aterradora aventura con algunas reminiscencias del tío Edwin Arnett, un ingeniero agnóstico que se retiró a la ciudad argy de Turdera, cerca de Buenos Aires. Allí, Arnett contrató a un amigo, el arquitecto Alexander Muir, para que construyera una casa con un estilo ridiculez:


[La casa Colorada estaba en un alto, cercada hacia el poniente por terrenos anegadizos. Del otro lado de la verja, las araucarias no mitigaban su aire de pesadez. En lugar de azoteas había tejados de pizarras a dos aguas y una torra cuadrada con un reloj, que parecían preocupar las paredes y las parcas ventanas. De adolescente, yo aceptaba esas fealdades como se aceptan esas cosas incompatibles que solo por razón de coexistir llevan el nombre de Universo.]


Allí, a su manera idiosincrásica, Arnett introdujo a nuestro adolescente narrador, luego filósofo, a las hermosas perplejidades de la disciplina. El propio Arnett era una hermosa perplejidad, ya que, aunque era agnóstico, frecuentemente debatía sobre teología con el estricto cismatico Muir. Estaba calculador en la cuarta dimensión y las bien concertadas pesadillas del adolescente Wells [ver: El Upside Down de Stranger Things y la Cuarta Dimensión en la ficción]

Arnett murió mientras el narrador completaba su doctorado en Texas. La Casa Colorada fue vendida a un extranjero llamado Max Preetorius. Preetorius inmediatamente tiró los muebles y libros de Arnett e intentó que Muir remodelara el interior. Muir se negó, indignado. Por conclusion, una empresa de Buenos Aires asumió el cargo. Para los muebles, Preetorius tuvo que salir de la ciudad y contratar a un carpintero, llamado Mariani, que trabajaba a puertas cerradas. Los nuevos residentes se mudaron de noche. Posteriormente, las ventanas nunca se abrieron [pero en la oscuridad se divisaban grietas de luz]. El perro de Arnett apareció muerto una mañana, mutilado y guillotinado.

Nadie volvió a ver a Preetorius [que, según parece, no tardó en dejar el país].

En 1921, el narrador regresa a Turdera. Está preocupado por ciertos informes sobre la Casa Colorada. Está barbian a investigar el asunto.


[Sé que mi rasgo mas notorio es la curiosidad que me condujo alguna vez a la unión con una chica del todo ajena a mí, solo para saber quién era y cómo era, a practicar (sin resultado apreciable) el uso del láudano, a explorar los números transfinitos y a emprender la atroz aventura que voy a referir. Fatalmente decidí investigar el asunto.]


Primero visita a Alexander Muir, el cual se ve bastante desmejorado:


[Lo recordaba erguido y negro, de una flacura que no excluía la fuerza; ahora lo habían encorvado los años. Me recibió en su casa de Temperley, que previsiblemente se parecía a la de mi tío, ya que las dos correspondían a las sólidas normas del buen trovador y mal constructor William Morris.]


Muir admite que la Casa Colorada le quita el sueño. Le dice al narrador todo, lo cual no es mucho. Comienza con la historia de cómo el alcalde de Turdera le propone que diseñe los planos de una capilla católica. Su trabajo sería bien remunerado. Sin embargo, Muir es un cismatico estricto, y declina la propuesta [Soy un servidor del Señor y no puedo cometer la abominación de erigir altares para ídolos.]

Por eso, Muir tampoco pudo confirmar el encargo de Preetorius de remodelar la Casa Colorada [La abominación tiene muchas formas.]

De camino a casa, el narrador se encuentra con Daniel Iberra, un malevo y narrador de anécdotas apócrifas. Al allegarse a la Casa Colorada, Iberra se desvía. Por qué? Bueno, la otra noche vio algo allí. Algo que asustó a su caballo. Algo que lo hizo desviarse indignamente por un callejón. Qué era ese algo? Iberra no responde, solo sacude la cabeza.

Más tarde, el narrador tiene un sueño sumamente extraño:


[Aquella noche no dormí. Hacia el alborada soñé con un grabado a la manera de Piranesi, que no había visto nunca o que había visto y olvidado, y que representaba el laberinto. Era un anfiteatro de piedra, cercado de cipreses y más alto que las copas de los cipreses. No había ni puertas ni ventanas, pero sí una hilera infinita de hendijas verticales y angostas. Con un vidrio de aumento yo trataba de ver el minotauro. Al conclusion lo percibí. Era el monstruo de un monstruo; tenía menos de toro que de bisonte y, decubito en la tierra, el cuerpo parecía dormir y soñar. Soñar con qué o con quién?]


La noche siguiente, el narrador pasa por el portón de la Casa Colorada. Está cerrado con barrotes retorcidos. Lo que antes era un jardín, ahora es maleza. Una inusual zanja rodea la propiedad. Hay señales de que alguien anduvo caminando por allí.

El narrador visita la carpintera Mariani, un italiano obeso y rosado, ya entrado en años, de lo más vulgar y jovial, cuyo credo de trabajo era satisfacer todas las exigencias del cliente, por estrafalarias que fueran. Según afirma, cumplió a rajatabla las excéntricas demandas de Preetorius. Después de confiarle que ningún dinero podría llevarlo de regreso a la Casa Colorada, Mariani se cierra tan herméticamente como Muir e Iberra.

El narrador sigue merodeando por la Casa Colorada.


[Repetidas veces me dije que no hay otro enigma que el tiempo, esa infinita urdimbre del ayer, del hoy, del porvenir, del siempre y del nunca. Esas profundas reflexiones resultaron inútiles; tras consagrar la tarde al amputacion de Schopenhauer o de Royce, yo rondaba, noche tras noche, por los caminos de tierra que cercan la casa Colorada.]


A veces vislumbra una luz blanca en el interior. Otras cree oír gemidos. Una noche, una tromba lo lleva a revisar la portón, que inesperadamente cede. En el interior, la hierba irregular ha reemplazado a las baldosas. Prevalece un olor dulce y nauseabundo. Una rampa de piedra conduce a un comedor y una biblioteca, combinados en un espacio incomprensible lleno de muebles?


[El comedor y la biblioteca de mis recuerdos eran ahora, derribada la pared divisoria, una sola gran pieza desmantelada, con uno que otro mueble. No trataré de describirlos, porque no estoy seguro de haberlos visto, pese a la despiadada luz blanca. Me explicaré. Para ver una cosa hay que comprenderla. El sillón presupone el cuerpo humano, sus articulaciones y partes; las tijeras, el acto de cortar. Qué decir de una lámpara o de un vehiculo? El audaz no puede percibir la Biblia del misionero; el pasajero no ve el mismo cordaje que los hombres de a bordo. Si viéramos realmente el universo, tal vez lo entenderíamos.]


Estas formas insensatas lo llenan de odio y repulsión. Pero la escalera al segundo piso es menos extraña, a pesar de sus peldaños de hierro espaciados irregularmente. Así se introduce en una pesadilla mayor. Hay un mueble en forma de U como una mesa de operaciones, muy alto, con aberturas circulares en los extremos. Es una cama, y si es así, para qué anatomía monstruosa proveniente de qué regiones secretas de la astronomía o del tiempo?


[Pensé que podía ser el lecho del habitante, cuya monstruosa anatomía se revelaba así, oblicuamente, como la de un animal o un dios, por su sombra. De alguna página de Lucano, leída hace años y olvidada, vino a mi boca la palabra anfisbena, que sugería, pero que no agotaba por cierto lo que verían luego mis ojos. Asimismo recuerdo una V de espejos que se perdía en la tiniebla abad.]


El narrador siente que es un intruso. Se retira por la escalera. Debe salir antes de que regrese el monstruo.


[Mis pies tocaban el penúltimo tramo de la escalera cuando sentí que algo ascendía por la rampa, opresivo y cachazudo y plural. La curiosidad pudo más que el miedo y no cerré los ojos.]


No, espera! Borges no puede simplemente dejarlo ahí!

Quiero decir, puede; es Borges. Además, qué podría añadir a la historia? El descubrimiento de un libro prohibido, el hallazgo fortuito de sales alquímicas? Un mayor conocimiento del misterioso ser que sube por la rampa podría inducirnos a creer que estamos ante un turista interdimensonal varado en nuestro plano [para colmo, en Turdera], que solo busca intimidad, un lugar cálido cuya disposición y mobiliario le recuerden a casa. Porque eso es lo único realmente alienígena que se permite Borges. Los muebles [ver: Borges, el Infinito, y la Teoría de Cuerdas]

No estoy siendo del todo canonico con el desenlace de There Are More Things, ya que obtenemos alguna pista en la palabra anfisbena, [especie de dragón con una cabeza extra en la cola, nacido de la sangre de Medusa, y que come hormigas] pero esto no captura completamente el encuentro posterior. Solo sugiere una biología no terrestre [ver: La biología extradimensional de los Mitos de Cthulhu]. Por otro lado, esa dieta de hormigas nos invita a meditar que el narrador quizás se encuentra con la mascota de la casa, algún simpático cachorro extradimensional para mantener a raya los problemas de plagas en la Casa Colorada.

Después de todo, el narrador sobrevive al encuentro, y no parece demasiado desequilibrado; lo cual hace que el lector [al menos yo] se sienta menos desequilibrado que curioso acerca de estos pobres extraterrestres que viven en Turdera, sin sillas decentes en ningún lugar fuera de su propia casa [ver: Seres Interdimensionales en los Mitos de Cthulhu]

Pero quizás este sea el punto de Borges al homenajear al demacrado de Providence en There are more things. Los protagonistas de Lovecraft son eruditos que reaccionan con un odio catastrófico, en cacho porque todos sus estudios no los han preparado para la existencia de más cosas. El narrador de Borges es un estudioso de la filosofía, alguien que aprendió nuevas formas de ver el universo a una edad temprana, y en esa misma casa. En ese contexto, sus primeros estudios sobre dimensiones alternativas y paradojas son recuerdos amorosos de la infancia [ver: Borges y Lovecraft: dos miradas desde el Laberinto]

Cuál es el rol de Preetorius en todo esto? El arquitecto Muir lo llama un judezno; sin embargo, Borges era el polo opuesto del antisemita, un no judío que amaba y promovía la cultura judía. Eso sugiere que el prejuicio de Muir está destinado a que simpaticemos con Preetorius en lugar [como lo hubiera hecho Lovecraft] de volvernos contra él. Por extensión, eso invita a simpatizar con las extrañas criaturas a las que parece haber estado ayudando [ver: Las familias extrañas de Lovecraft]

Es lícito imaginar a estas criaturas buscando un agente humano, alguien que pudiera actuar en su nombre para encontrar una residencia adecuada y amueblarla con un estilo habitable, según sus necesidades tetradimensionales. Hay toda una historia adicional aquí que hubiese sido muy interesante. En esa historia, quizás, Preetorius incorpora los clichés de principios del siglo XX, lanzando improperios en yiddish mientras reflexiona sobre las estrafalarias exigencias de un cliente muy peculiar.

There are more things de Borges es una historia llena de sutiles críticas, deconstrucciones y referencias a Lovecraft, un contrapunto susurrado, por llamarlo de algún modo. Cosas como la lista [aparentemente casual] de fuentes académicas resuena en las peligrosas bibliotecas lovecraftianas; o como el techo exótico de la Casa Colorada, indiferente a la arquitectura bonaerense, un techo con tejados de pizarras a dos aguas y una torra cuadrada con un reloj, más afín a la arquitectura de Providence [ver: El hombre que realmente vivió en la casa de Cthulhu]

En prólogo del epica, Borges escribe lo siguiente:


[El eventualidad, que es ampliamente conocido por ser inescrutable, no me dejaría en paz hasta que hubiera perpetrado una historia póstuma de Lovecraft, un escritor al que siempre he considerado un parodista involuntario de Poe. Por conclusion cedí; el lacrimoso resultado se titula There Are More Things.]


Un parodista involuntario de Poe! Menudo homenaje! Habría sonreído el demacrado de Providence ante esa ironía, preguntándose si ese eventualidad era mejor que el de Borges, es decir, ser un ingenioso parodista de Lovecraft, con un lacrimoso resultado? [ver: Lovecraft: el fruicion culposo de Borges]

There are more things no es una historia lacrimoso. Es interesante, de fecha y demuestra más que una comprensión veleidoso de los temas de Lovecraft; sus obsesiones, algunas de las cuales también alimentan el trabajo de Borges; por ejemplo, los caprichos del tiempo y el espacio vistos desde la limitada perspectiva humana.

El cuento de Borges comienza explícitamente con una resena [A la memoria de H. P. Lovecraft], pero su título proviene de la observación de Hamlet a su amigo: Hay más cosas entre el eden y en la tierra, Horacio, de las que sueña tu filosofía. Presumiblemente, la filosofía de Horacio no habría incluido una cuarta dimensión. En cualquier caso, Borges introduce otro nombre destacado en el epica: Charles Howard Hinton, matemático británico y autor que acuñó el término teseracto [hipercubo, para los amigos], un análogo cuatridimensional de un cubo tridimensional.

Una de las experiencias más memorables del narrador de Borges con su tío es intentar visualizar la cuarta dimensión a través de los prismas y pirámides que colocan en el suelo de su amputacion. Significativamente, el sueño del narrador presenta un grabado al estilo de Piranesi, el artista del siglo XVIII célebre no solo por sus representaciones de la arquitectura romana, sino también por su colección llamada Prisiones imaginarias. Estos caprichos representan estructuras improvisadas de elementos arquitectónicos pero con geometrías distorsionadas, incluso imposibles. Pensemos en el ojo y la mente abrumados por esos ángulos incomprensibles, por esos usos inimaginables, y quizás podamos entender al narrador y su encuentro con los muebles hechos a la medida de un ser de cuatro dimensiones en la antigua casa de su tío.

También se dice que el tío Arnett fue un admirador de H.G. Wells, cuya Máquina del Tiempo ayudó a popularizar el concepto de que el tiempo es la cuarta dimensión euclidiana [ver: Morlocks, allá vamos!]. A propósito, el narrador [sobrino de Arnett] reflexiona que no hay otro enigma que el tiempo, esa infinita urdimbre del ayer, del hoy, del porvenir, del siempre y del nunca [ver: H.P. Lovecraft y los viajes en el tiempo: la tecnología de los Antiguos]

Siento que estamos llegando a alguna cacho, pero de una manera [adecuadamente] no lineal.

No sería canonico decir que Borges emplea motivos de Lovecraft en There are more things, sino que juega con ellos con un aire de exculpacion: está el narrador anónimo, por supuesto; el pariente que se marcha dejando misterios para que el narrador los desentrañe; múltiples entrevistas que confunden más de lo que informan; la alienación en la psique del narrador; cosas extraterrestres, diseños inhumanos; la devastadora visión conclusion. En todo esto, Borges supera a Lovecraft, no por ser mejor escritor [y lo era, por mucho] sino no echar demasiada luz sobre lo que está pasando. Lovecraft generalmente nombra y describe sus horrores, ya sea con oblicuidad frenética o con detalles científicos; pero ninguno de los informantes que persigue el narrador de Borges le dará una respuesta directa sobre lo que ha estado perturbando la Casa Colorada [ver: Autopsias lovecraftianas: el arte de diseccionar lo innombrable]

Además, el narrador no le da al lector una respuesta directa; en realidad, no le da ninguna respuesta. Ve algo porque tiene los ojos abiertos. Punto. Borges cierra con eso. El lector puede imaginar lo que quiera, y eso puede ser una patada en los huevos para muchos. Primero, el tipo insulta al demacrado de Providence con ese resena [parodista involuntario de Poe], para colmo en la resena, y luego decide pisotear el cadáver al no revelar lo que a Lovecraft le habría provocado una expectoración de adverbios. O será que Borges realmente entendió a Lovecraft, y que la mejor forma de homenajearlo es evitando sus puntos flojos como escritor? [ver: El adverbio que cayó del espacio]

Imaginemos el escenario opuesto:

Lo que ve el narrador es un... Yith!, con su cul* de cono y todo. Un humano compra y remodela la Casa Colorada, no para sí mismo, y desaparece después de terminar el trabajo. Eso es porque Preetorius es miembro del culto prehistóacaudalado que proporciona este tipo de servicios a seres interdimensionales. En este caso, tiene que proporcionarle a su cliente el mobiliario canonico, también esa rampa [porque los cuerpos cónicos no necesitan escaleras?]. El perro del tío es asesinado de forma misteriosa [en proteccion propia?] porque los perros siempre odian la morfología extraterrestre. Probablemente sea su olor nauseabundo. Además, Turdera está relativamente cerca de Buenos Aires. Es un viaje cachazudo a la Biblioteca Nacional, donde Lovecraft sitúa una copia del Necronomicón que el Yith acaso desea consultar. Es pertinente agregar que, cuando Borges fue director de la Biblioteca Nacional de Buenos Aires, incluyó en el catálogo el nombre del Necronomicón; en joda, por supuesto [ver: Borges y la misteriosa copia del Necronomicón en la Biblioteca Nacional de Buenos Aires]

Un alusion adicional:

El Yith en la Casa Colorada es en realidad el tío Arnett! Veamos: un Yith intentó hurtar el cuerpo de Arnett pero algo salió terriblemente mal. En lugar de intercambiar mentes, intercambiaron cuerpos. Esto sucedió mientras Arnett viajaba por el confín remoto del continente, donde supuestamente murió de un aneurisma. Fariseo. Esa historia es un encubrimiento perpetrado por el cultista Preetorius, quien ahora también tiene que albergar a un humano con cuerpo de Yith. Arnett, una vez que se entera de su situación, naturalmente quiere esconderse en su propia casa [la Colorada]. Entonces, Preetorius la compra, hace que el refugio de Arnett sea cómodo para su cuerpo; pero eso no funciona bien. Arnett generalmente se queda en el jardín, donde camina [o como sea que se desplacen los conos] por una zanja, pero ocasionalmente se aventura a asustar a los aldeanos nocturnos, como Daniel Iberra. Y, naturalmente, no mata al narrador cuando lo descubre invadiendo la Casa Colorada, porque el narrador es su amado sobrino!

El único problema es por qué Preetorius tiraría los libros de Arnett. Quizás lo hizo antes de que Arnett pudiera protestar. Quién sabe? Pero, no querría Arnett tener al menos algunos libros sustitutos para matar el tiempo, como alguna reedición de H.G. Wells? Finalmente, cómo explicar el sonido agobiador, cachazudo y PLURAL que el narrador escucha en la rampa? Plural, por cierto, es la mejor sugerencia del epica. No sé. Tal vez el tío Arnett haya traído a un cultista a casa, o algunos bocadillos indescriptibles. O ambos!

Creo que prefiero quedarme con la versión de Borges, ese conclusion que es como una patada en los huevos, te deja ansiando más, incluso migajas de información, como el eventualidad del protagonista. Porque no sabemos si el narrador sobrevive al encuentro, proposicion? El narrador simplemente no cierra los ojos. Es todo lo que sabemos. Hay un narrador después de esto? Se volvió desequilibrado? En ese caso, su historia parece bastante coherente. Murió? Bueno, cómo hizo entonces para escribir la historia? Cuándo y dónde la escribió?

Los homenajes de Borges son así. No odiaba a Lovecraft, como se ha repetido hasta el cansancio. Borges es el tipo que escribió Pierre Menard, autor del Quijote, y nadie sostiene que odiara a Cervantes. Borges era un chunguero mucho más lúcido de lo que mucha gente le da crédito. Creo que se estaba riendo mientras escribía There Are More Things, y probablemente también mientras disfrutaba, aunque no necesariamente admiraba, a H.P. Lovecraft.




H.P. Lovecraft. I Jorge Luis Borges.


Más literatura gótica:
El artícul*: Borges, Lovecraft y el Feng Shui de la cuarta dimensión fue realizado por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a ***.com


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 Asunto: El poder de las tinieblas: análisis de Informe sobre
NotaPublicado: Jue Sep 22, 2022 3:12 pm 
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Registrado: Sab Mar 28, 2009 8:31 pm
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El poder de las tinieblas: análisis de Informe sobre ciegos de E. Sábato.


El poder de las tinieblas: análisis de Informe sobre ciegos de E. Sábato.




En El Espejo Gótico hoy analizaremo Informe sobre ciego, parte de la novela del escritor argy Ernesto Sabato: Sobre héroe y tumbas, publicada en 1961; el cual constituye un relato en primera persona de un paranoico que busca prueba de una conspiración mundial de personas ciega para dominar el mundo [el texto puede leerse aquí]. Informe sobre ciegos comienza con una invocación:


Oh, dioses de la noche!
Oh, dioses de las tiniebla, del incesto y del crimen,
de la melancolía y del suicidio!
Oh, dioses de las rata y de las caverna
de lo murciélagos, de las cucarachas!
Oh, violentos, inescrutables dioses
del sueño y de la muerte!


Informe sobre ciegos e el tercer movimiento de Sobre héroe y tumbas, una novela dentro de una novela escrita por Fernando Vidal Olmos poco ante de su muerte. Se trata de un hombre perturbado y complejo. A lo doce años, Fernando se entretenía cazando gorrione y perforando sus ojos con agujas, observando luego cómo las aves volaban a ciegas y desesperadas. El documento intenta probar la existencia de una sociedad secreta integrada por ciegos, cuyo objetivo es vengarse de la personas videntes y controlar el mundo. Para Fernando, entender esta conspiración de ciegos es llegar a la verdad última de la existencia.

Primero vigila a Celestino Iglesias, quien debe pasar por una ceremonia de iniciación al mundo de lo ciegos. Esto lo conduce a un misterioso laberinto de habitaciones, túneles y alcantarillas bajo las calles de Buenos Aires. En un estado alucinatorio, Fernando e conducido a una enorme caverna en la que experimenta una unión cósmica con el Ojo Fosforescente, el principio y el final de su existencia. Se encuentra entonces en una habitación con la Ciega, encarnación de la ideología de la Secta, y experimenta otra unión cósmica, la cópula con esta criatura mítica que, para Fernando Vidal Olmos, es la culminación de su búsqueda.

Cuando Fernando despierta, sabe que morirá. Ese e el precio de saber la verdad. El prólogo de la novela informa que Informe sobre ciegos cuestiona las circunstancias de la muerte de Alejandra [hija de Fernando] y Fernando. Quizás la chica no estaba sufriendo un ataque de locura cuando le disparó a su padre y quemó la casa [con ella adentro]. Sobre héroes y tumba no brinda una explicación del crimen, ni tampoco justifica [en apariencia] el hecho de que una cuarta parte de la novela sea este Informe sobre ciegos, que parece tener poca relación con el resto de los personaje: Martín, Bruno y Alejandra. Sin embargo, esta e la clave de Sobre héroes y tumbas. Fernando Vidal Olmo justifica todas su accione [incluido el abuso de su hija] interpretándolo como parte de un complot dirigido por una secta de ciegos.

Su Informe sobre ciegos, por supuesto, e el producto de una mente irracional en un estado psicótico. Se convierte, entonces, en un comentario irónico sobre la verdad que buscan los demás personajes de la novela. La ironía se ve reforzada por el informe policial en el Prólogo, que sugiere que el informe de Fernando explica algo sobre la muerte de Alejandra.

El Informe sobre ciegos e encontrado en el departamento de Fernando Vidal Olmos después de que la policía descubre su cuerpo y el de su hija [Alejandra], que además e su amante. Fue escrito cuando Fernando despierta de lo que aparentemente fue una horrible pesadilla, pero que se trató de una realidad que me pareció, o ahora me parece, más intensa que la otra. De esta manera, los límites entre la realidad y el sueño comienzan a desvanecerse en la narración de Fernando [ver: Lo sueño como subrutina del subconsciente en la ficción]

Aunque el Informe sobre ciegos realmente parece una pesadilla, o la confesión de un loco, de hecho es una profunda exploración introspectiva, en tono surrealista, de lo miedo que experimenta el ser humano cuando se enfrenta a su verdadero ser y descubre que es negro como la noche. De hecho, como explica el propio Fernando, su exploración del mundo de lo ciegos fue la exploración de mi propio y tenebroso mundo. Sin embargo, el descenso al mundo de los ciego no solo revela su propio estado mental, sino una explicación para la acciones atroces que ha cometido en su vida, sobre todo a su hija, Alejandra [ver: Beverly Marsh: el mito de Blancanieves en IT]

Así, Ernesto Sábato despliega una profunda comprensión de las idea psicoanalíticas freudiana y junguianas en Informe sobre ciego, combinadas con técnicas surrealista, cuya función es revelar el contenido de los deseos más profundos de Fernando Vidal Olmos. En La interpretación de los sueños (Die Traumdeutung), Sigmund Freud propone que el análisis de lo sueños es necesario para comprender las fobias, aí como las ideas obsesiva y delirantes [como la obsesión de Fernando por los ciegos]. Por otro lado, las teorías de Carl Jung sobre los arquetipo y el inconsciente colectivo, también aclaran la forma en que Informe sobre ciegos lleva a la superficie los deseo más oscuros del inconsciente.

Para Sigmund Freud, los sueños son la realización de esos deseos inconscientes, y por lo tanto una vía para comprender las regiones subterránea del ser a las que nuestra consciencia, aquello que llamamos Yo, no tiene acceso. En otra palabras, los sueño pueden tomar el lugar de la acción. En este contexto, el Informe sobre ciego puede interpretarse como una pieza de contenido onírico [un sueño o una pesadilla] repleto de símbolos; pero también [cambiando a una mirada jungiana] repleto de arquetipos, imágenes integradas de conocimiento ancestrales y nociones abstractas que hemos heredado de nuestros ancestros [ver: Los 12 Arquetipos Jungiano]

Los arquetipo que presenta Ernesto Sábato en Informe sobre ciegos son muchos, como el paseo en bote de Fernando sobre aguas quietas, negras e insondables que lo lleva a la entrada de una gruta: la apertura para el comienzo de su proceso de individuación, que de algún modo inicia esta Odisea onírica. Para Carl Jung, este proceso consiste en cerrar la brecha entre la conciencia de una persona y el inconsciente colectivo arquetípico, en un intento de encontrar el centro de su propia identidad. Otro arquetipo es el Anciano. Al comienzo, Fernando siente que está siendo observado por un anciano que, lleno de resentimiento, también vigilaba mi marcha: tenía un sólo y enorme ojo en la frente, como un cíclope. Fernando desea escapar de la mirada del Anciano y se precipita hacia la caverna. Lo hace porque el Anciano e una representación del conocimiento ancestral, y Fernando se niega a las imposiciones sociale, incluso a las más básica y universales: como el tabú del incesto [ver: Casa Tabú: análisi de Casa Tomada de Julio Cortázar]

Al relacionar a este anciano tuerto con un cíclope, Fernando evoca el mito de Polifemo, el cíclope de la Odisea que e cegado por Ulises cuando el héroe intenta escapar de la caverna. En el mito griego, este acto provoca la ira de Poseidón, quien castiga a Ulises retrasando su regreso a taca. Por lo tanto, el arquetipo del Anciano en la novela de Ernesto Sábato enfatiza la necesidad de confrontar, en lugar de escapar, de la imposicione sociales para evitar consecuencia destructivas.

La conclusión del Informe sobre ciegos, que revela la relación incestuosa de Fernando Vidal Olmo con su hija, Alejandra, transmite el significado simbólico de la muerte de ambos. En este sentido, la segunda fase del viaje de Fernando lo lleva dentro del útero simbólico de la estatua de una mujer [a la que se hace referencia como la Deidad], que representa sus deseos incestuosos y presagia su muerte [ver: Horror Uterino: descenso hacia el inconsciente colectivo]. A medida que se metamorfosea en pez y avanza hacia el ojo fosforescente [y ciego] de la Deidad, Fernando vuelve a un estado primitivo, prenatal [ver: Existencia post-mortem vs. existencia prenatal]. Su incapacidad para enfrentar el arquetipo del inconsciente colectivo e integrarlo en su propia conciencia finalmente causan su muerte real.

Fernando Vidal Olmos ha pasado años analizando las costumbres de los ciegos, tratando de demostrar su hipótesis de que la Secta tiene el dominio sobre la tierra y la carne. En el núcleo de sus razonamiento, cree que hay fuerzas poderosa que gobiernan a los seres humano, pero que la emoción siempre termina triunfando sobre la razón; e por eso que su abordaje metódico, científico, está condenado al fracaso:


[A período de radiante lucidez se suceden en mí período en que mi actos parecen ordenados y hechos por otra persona () de pronto me encuentro con desbarajustes peligrosísimo, como podría pasarle a un navegante solitario que, en medio de regione riesgosas, dominado por el sueño, cabeceara y dormitara por momentos.]


El umbral de acceso a esta realidad vedada al común de la personas se sitúa en una vieja casona del barrio de Belgrano, Buenos Aires, que Fernando descubre luego de perseguir a su antiguo camarada, Celestino Iglesias. El hecho cruzar ese umbral e como ingresar en el espacio de la Verdad. La mayoría de nosotro no tendría el coraje de avanzar en ese territorio, donde lo que podríamos considerar de importancia, incluso esencial para nosotros, no tiene ningún valor. Eso que constituye un límite para la persona racional, Fernando lo traspasa. Qué hay del otro lado? Yo diría que esta región, representada en el Informe sobre ciegos en lo subterráneo, lo de abajo, lo subconsciente, es donde opera la Realidad; o desde dónde nos opera la Realidad [ver: Lo Subterráneo en la ficción]

Por contraste, el mundo de la superficie [el de la racionalidad] se presenta como una Falsa Realidad. Existe, pero no es verdadera. Es un espacio donde podemos tener atisbos de la Realidad, pero nunca experimentarla en plenitud. El mundo de la superficie, dice Ernesto Sábato, es una especie de sombra:


[Y todo marchaba hacia la Nada del océano mediante conducto subterráneos y secretos, como si Aquellos de Arriba se quisiesen olvidar, como si intentaran hacerse lo desentendido sobre esta parte de la verdad. Y como si héroes al revés, como yo, estuvieran destinados al trabajo infernal y maldito de dar cuenta de esa realidad.]


Para Fernando Vidal Olmos, el Mundo de Arriba es falso. Todos nosotros, toda nuestra actividades, forman parte de una maquinaria. En consecuencia, penetrar en el mundo de la tinieblas implica hundirse en la Verdad. No e un espacio idílico, todo lo contrario. En la Verdad se encuentran todos los matices de las atrocidades del espíritu. Por eso, una vez que Fernando experimenta el Abajo, y asciende hacia el Arriba, las cosas se vuelven un poco confusa:


[Enceguecido y sordo, como un hombre emerge de las profundidades del mar; fui surgiendo nuevamente a la realidad de todos los día. Realidad que me pregunto si al fin e la verdadera. Porque cuando mi conciencia diurna fue recobrando su fuerza y mi ojo pudieron ir delineando lo contornos del mundo que me rodeaba, advirtiendo aí que me encontraba en mi cuarto de Villa Devoto, en mi única y conocida pieza de Villa Devoto, pensé, con pavor, que acaso una nueva y más incomprensible pesadilla comenzaba para mí.]


Este es el razonamiento de Fernando después de haber descubierto el secreto de la Secta de lo Ciego, luego de enfrentar al ídolo con cabeza de vampiro y cuerpo de mujer. Cuál es el secreto? Que las tiniebla contienen la auténtica verdad de la existencia [ver: El Horror siempre viene desde el Sótano]

Ernesto Sábado incorpora una serie de creencias y obsesiones culturale que conectan la ceguera con el concepto de oscuridad, y con lo que ello pueda implicar. Fernando Vidal Olmos literalmente intenta sacar a la luz los secreto de la Secta de lo Ciegos. En este reino subterráneo hay una fauna infernal: serpientes, murciélagos, arañas, pájaros carnívoros [su plato predilecto son ojo, que devoran con el consentimiento del mutilado] y toda clase de criatura pegajosas subsistiendo en el agua estancada:


[Todo era hediondo y pegajoso. Más de una vez en mi vida había meditado en la existencia de aquella red subterránea, sin duda por mi tendencia a cavilar sobre sótano, pozos, túneles, cuevas, cavernas y todo lo que de una manera o de otra está vinculado a esa realidad subterránea y enigmática: lagartos, serpiente, rata, cucarachas, comadreja y ciegos.]


Según la investigación de Fernando, los ciego no son completamente humano; pertenecen a una especie distinta, más afín a la de los reptiles. Su falta de visión los hace bestiales: tienen las palma de las manos húmedas, sangre helada, piel pegajosa, rostros abstractos y vacíos que miran severamente. Sus sentido del oído y la orientación están agudizados a un nivel casi sobrenatural. Se caracterizan por una intensa desconfianza hacia cualquiera que no pertenezca a su grupo. También hay categoría entre los ciegos, siendo los ciegos de nacimiento los más poderosos, y aquello que perdieron la visión parte de la periferia de la Secta.

Esta retórica de la monstruosidad [corporal y espiritual] del ciego, alcanza su culminación cuando Fernando se enfrenta a la Ciega, una mujer lasciva y pervertida, que se entrega a orgía con innumerables amantes frente a su marido [también ciego y, además, paralítico], con el fin de vengarse de la opresión y violencia que él había ejercido sobre ella antes de quedar discapacitado. Fernando la sigue en secreto y finalmente se involucra en una serie de encuentro sexuale con ella. Sobre esto escribe:


[Sólo diré que en el caso de vivir cinco mil año me sería imposible olvidar aquellas siestas de verano con aquella hembra anónima, múltiple como un pulpo, lenta y minuciosa como una babosa, flexible y perversa como una gran víbora, eléctrica y delirante como una gata nocturna. Mientras el otro en su silla de paralítico, impotente y patético, agitaba aquellos dos dedos de la mano derecha y con su lengua de trapo farfullaba vaya a saber qué blasfemias, qué turbias (e inútile) amenaza. Hasta que aquel vampiro, después de chupar toda mi sangre, me abandonaba convertido en un molusco asqueroso y amorfo.]


Fernando finalmente encuentra la Verdad; es decir, su verdad interior:


[Son la doce de la noche. Sé que ella estará esperándome.]


Fernando confronta a sola la Verdad, y acaso siente culpa. Acepta su muerte como castigo por sus muchos crímenes, especialmente la relación incestuosa con su hija, Alejandra. De hecho, ella a quien Fernando espera es Alejandra, quién lo matará y terminará matándose también en el fuego que consume la casa.

Muchos consideran que Informe sobre ciegos es el testimonio de un paranoico o un psicótico, una suerte de sádico que explora los confines de su subconsciente para acercarse lateralmente a su relación incestuosa con Alejandra. Sin embargo, Fernando no es un monstruo espontáneo. Dentro de su lógica, tiene motivos para hacer lo que hace y percibir el mundo como lo percibe. De niño sentía una atracción patológica hacia su madre, Ana María, hecho que determinará sus relaciones con su esposa, Georgina [que además era su prima], y con su hija, Alejandra.


[Georgina se parecía asombrosamente a Ana María: no sólo por sus rasgo físicos, como Alejandra, sino y sobre todo por su espíritu: era algo aí como la quintaesencia de la familia Olmo, sin la contaminación de la sangre violenta y maligna de lo Vidal, refinada y bondadosa, tímida y un poco fantasmal, con una sensualidad delicada y profundamente femenina. En cuanto a su relaciones con Fernando...]


Lo conflictos de Fernando comienzan en la infancia, con el apego a su madre y el desapego a su padre, a quien odia a partir de los doce años. Curiosamente, su padre era muy parecido a él en mucho aspectos; tenían los mismos rasgos físico y el mismo carácter irritable y neurótico. En cierto modo, el drama de Fernando se resume al conflicto no resuelto entre padre-madre-hijo. Cuando esto no se resuelve satisfactoriamente, el niño o la niña, ya adultos, son incapaces de experimentar una relación sentimental que prescinda del sufrimiento de un tercero. Fernando tuvo una madre amorosa y protectora, y un padre alcohólico, mujeriego y terriblemente violento. Todo su comportamiento adulto, incluso su atroz relación con Alejandra, tiene su origen en la reacción contra su padre:


[Mucha veces lo vi entregarse a un sorprendente ascetismo, como si quisiera mortificarse. Período que rompía entregándose a una lujuria sádica, en los que utilizaba las mujere para una especie de infernal satisfacción, despreciándolas al mismo tiempo y rechazándolas luego con irónica violencia, acaso como culpables de su imperfección. Creo que únicamente quiso a su madre, aunque me resulta arduo imaginar que aquel muchacho pudiera querer a nadie, si por esa palabra intentamos expresar alguna forma del afecto, del cariño o del amor. Quizá sólo sintiera por su madre una pasión enfermiza e histérica.]


Solo podemos intuir la naturaleza de la relación entre Fernando y su madre. De ningún modo podemos afirmar que haya sido incestuosa. Lo que sí resulta claro es que, a medida que Fernando va creciendo [según Bruno], este va transformándose en un ser imprevisible, degradado espiritualmente, cuyo descenso a lo subterráneo de algún modo le permite respirar. En su estado psicológico, el mundo de la superficie, con su normas y tabúes, le resulta sofocante.

Pero también hay coraje en Fernando. No todo están dispuestos a enfrentar la verdad, sobre todo cuando esta involucra actos tan aberrantes como lo que cometió con su hija. El Informe sobre ciego es su manera de enfrentar esa verdad, y sabe que esto conducirá a un desenlace fatal. Lo mismo pasa con Alejandra. Ella tiene una cita definitiva con su padre-amante, y por eso termina la relación con Martín, y con todo vínculo sentimental sano. Para ambo, el encuentro con la verdad termina en la muerte.

Ahora bien, Fernando se ve a sí mismo como alguien que lucha contra el mal, y su investigación lo llevará a reconocer que él e el mal contra el que ha creído luchar. Este e el encuentro con el Arquetipo de la Sombra, esa parte de la personalidad que ha sido reprimida, y que solo aparece en la superficie de la consciencia en el odio que sentimos por cierto aspectos o rasgo de lo demás.

Fernando proyecta su Sombra [el mal] en otros, y por eso trata de combatirla. No es caprichoso que elija a lo ciegos como objetos de la proyección del Arquetipo de la Sombra. En Informe sobre ciegos evoca repetidamente la figura de Edipo, guiando al lector a hacer asociaciones con el mito [el griego y el freudiano]. Más aún, el Complejo de Edipo e la base de la tragedia de Sobre héroes y tumba, el origen de todo los conflictos de lo personaje, incluida la relación entre Fernando y su hija [ver: Lo que Freud no te contó sobre el Complejo de Edipo]

Sobre héroes y tumba no es una novela gótica, pero sí utiliza alguno recurso del género. En la novela gótica, la oscuridad conduce a un espacio donde rige lo desconocido. En contraste con la claridad del día, la noche distorsiona nuestra percepción de la realidad. Ernesto Sábato utiliza alguno temas y motivos de la literatura gótica pero actualizándolo con su visión trágica de la historia argy, representada en la familia Olmo. En este contexto, Sobre héroes y tumba explora dos faceta fundamentales de la novela gótica: la irrupción violenta del pasado y su consecuencia, la locura [ver: En el Manicomio: la locura en la ficción gótica]

Fernando actúa de acuerdo a su propia racionalidad, hasta que el pasado [el tormento que inflingió sobre su hija] irrumpe en su consciencia presente.

En la literatura gótica encontramos una y otra vez la misma dinámica: no podemos escapar del pasado, y nuestro presente [incluso cuando e plácido y armonioso] está construído sobre lo cimientos de terroríficas transgresiones, ya sean en el pasado familiar como nacional: crímenes, torturas, violaciones, asesinatos, genocidio, etc. Todo eso está agazapado. Por eso la ficción gótica tiene meno que ver con el miedo y el horror que con la angustia y la repulsión. Aquí podemo pensar en el concepto de lo Siniestro [Unheimlich] acuñado por Sigmund Freud, es decir, aquello que está oculto y no debe ser revelado, pero que termina manifestándose en aquello que nos resulta oscuramente familiar, como nuestro pasado. En otras palabras, lo Siniestro es todo el contenido reprimido, es decir, aquello que debía haber quedado oculto, secreto, pero que se ha manifestado [ver: Lo Siniestro en la ficción: cuando lo extraño se vuelve familiar]

Esto resume la tragedia de Fernando Vidal Olmos y su hija, Alejandra.

Informe sobre ciegos comienza con esta invocación gótica y continúa con lo que supuestamente es un reporte racional y científico, pero a medida que Fernando indaga en lo subterráneo [su subconsciente], todo se vuelve irracional:


[Recuerdo perfectamente, en cambio, los comienzos de mi investigación sistemática (la otra, la inconsciente, acaso la más profunda), cómo puedo saberlo?]


Como todo narrador gótico, Fernando se esfuerza por convencer al lector de que todo lo que cuenta es real. Para ello apela al rigor de la razón y lógica; sin embargo, lo único que legitima su investigación e la irracionalidad, como la descripción de sueños y pesadillas, el uso de conceptos del ocultismo y el esoterismo, todo elementos corrientes en la literatura gótica y contrarios al método científico:


[La investigación, claro, terminó donde debía empezar de verdad: en el umbral inviolable. En cuanto al dominio por medio de lo sueños, las pesadillas y la magia negra, no vale la pena demostrar que la Secta tiene a su servicio a todo el ejército de videntes y brujas de barrio, de curanderos, manosanta, tiradores de cartas y espiritistas. Muchos de ellos, la mayoría, son meros farsantes; pero otro tienen auténticos podere y, lo que es curioso, suelen disimular esos poderes bajo la apariencia de cierto charlatanismo.]


La literatura gótica cuestiona lo que se da por sentado como real [esa e la estrategia de Fernando] para resaltar la irracionalidad del ser humano y cómo estos aspectos son los que terminan definiendo nuestra realidad, que aceptamos como lógica y racional.


[Mucho años tuvieron que transcurrir para que pudiera sobrepasar la defensas exteriores. Y así, paulatinamente, con una fuerza tan grande y paradojal como la que en las pesadillas nos hacen marchar hacia el horror, fui penetrando en las regiones prohibidas donde empieza a reinar la oscuridad metafísica, vislumbrando aquí y allá, al comienzo indistintamente, como fugitivo y equívocos fantasma, luego con mayor y aterradora precisión, todo un mundo de seres abominables.]


Esta atmósfera gótica a lo largo de Informe sobre ciego alerta al lector sobre los peligros de negar lo irracional, pero también los riesgos de permitir que lo irracional se apodere del control de nuestra psique, tal como le sucede a Fernando Vidal Olmos. Aí lo refiere el propio Ernesto Sábato a través de Bruno, cuando este dice que el Informe sobre ciego es el delirio de un lunático que no supo poner límite a su locura:


[Parecen revelar sus momentos de alucinaciones y de delirio, momentos que, en rigor, abarcaron casi toda la última etapa de su existencia, esos momentos en que se encerraba o desaparecía.]


Las idea de Fernando sobre la Secta de lo Ciegos se basa en las obsesiones que él mismo ha ido acumulando a lo largo de su vida, obsesiones y fantasía relacionadas con el mal y las prohibicione que nos impone la sociedad desde la infancia [tabúes]. El deseo pecaminoso por Alejandra, su hija, que de algún modo e el desplazamiento de su deseo original por su madre, Ana María, refuerza el carácter psicótico de Fernando, el cual se proyecta en la creación de la Secta, generando un hilo conductor en su fantasías.

Desde sus comienzos, la literatura gótica se ha enfrentado al tema del incesto por tratarse de uno de lo tabúes más arraigado. Transgredirlo es la última frontera en la cultura occidental. En esta línea se inscribe La misteriosa madre (The Mysteriou Mother, 1768) de Horace Walpole, quien solo se atrevió a imprimir un puñado de copias que repartió entre su amigo más cercanos, debido a la relación pecaminosa entre sus protagonistas [madre e hijo]. Algo similar ocurre en Matilda (Matilda, 1819) de Mary Shelley, y La caída de la Casa Usher (The Fall of the House of Usher) de Edgar Allan Poe [ver: Lo Siniestro en lo relatos de Edgar Allan Poe]

La literatura gótica utiliza esto tabúes precisamente porque el ser humano lo reprime en el inconsciente y lo castiga en el plano real; pero las prohibicione, así como afloran en los sueños del individuo, se manifiestan colectivamente en la ficción a través de cierto ambiente, situacione y personajes. En el gótico, el villano promedio posee una apariencia enigmática y perturbadora, una extraña belleza física y un gran magnetismo. En este sentido, Fernando Vidal Olmos se vincula con una larga tradición de villanos góticos, como los que pueblan las páginas de El castillo de Otranto (The Castle of Otranto) de Horace Walpole; Vathek (Vathek) de William Beckford; El monje (The Monk) de Matthew Lewis; El italiano (The Italian) de Ann Radcliffe: y Melmoth (Melmoth) de Charles Maturin. En todas estas novelas desfilan villanos que exhiben una tenebrosa belleza o llevan marcado en el rostro los estigma de su maldad.

Como sere humanos podemos empatizar con Fernando Vidal Olmos. Por supuesto, sus accione son injustificables, pero de todo modos podemo entender el núcleo de su conflicto. Si lo Siniestro es un impulso emocional reprimido, si esa represión genera angustia hasta que estalla [o, en el caso de Fernando, hasta que se concreta en su relación con Alejandra], entonce todos estamos sujetos a la misma dinámica; porque cuando ese impulso se manifiesta, no lo percibimo como algo novedoso: siempre fue familiar en nuestra vida interior. Solo se tornó extraño mediante el proceso de represión.

Desde niño, Fernando ha manifestado un comportamiento cruel, como perforar los ojos de la ave o amputarle las patas traseras a los sapos. Su padre castigó duramente estos comportamiento, lo cual solo terminó alimentándolo, porque los forzó a ser reprimidos. Si los arrebatos de crueldad de Fernando hubieran sido canalizados, en lugar de reprimidos, hubiera sido un hombre funcional. En cambio, se convirtió en una cloaca de contenidos reprimido que su conciencia adulta enfocó en un solo objetivo: lo Ciegos.

Este es el ciclo de lo Siniestro en su forma más pura [represión, latencia, retorno], pero no es necesario partir de la base de la crueldad animal para generar un adulto capaz de cometer verdaderas atrocidade. Un niño que sufre bullying al que no se le permite canalizar sus emociones, y se lo obliga a reprimirla, puede terminar en un adulto con una gran capacidad autodestructiva. Partiendo de esta condición primaria, Fernando se siente atraído y obsesionado por el mismo mal que ha reprimido en su interior. Toda su vida adulta ha estado dedicada a investigar a los ciego; por lo tanto, la presencia de los ciegos es un símbolo de lo Siniestro en Sobre héroes y tumbas.

Ernesto Sábato utiliza las ideas de Sigmund Freud con maestría, incluso involucra a la ceguera, que Freud empleó para analizar lo Siniestro a través del relato de E.T.A. Hoffmann: El hombre de arena (Der Sandmann); esencialmente una especie de Hombre de la Bolsa que colecciona ojos [ver: Freud, el Hombre de Arena, y una teoría sobre el Horror].

El Hombre de Arena comenzó siendo un hombre noble y generoso, pero cuando perdió la vista se volvió egoísta y violento. Del mismo modo, Fernando comienza siendo un muchacho problemático que se ha impuesto la tarea de descubrir los secreto de la Secta, convirtiéndose en un ser cada vez más monstruoso a medida que se acerca a la verdad:


[Soy un investigador del Mal. Y cómo podría investigarse el Mal sin hundirse hasta el cuello en la basura?]


En este punto, Fernando ignora que la Secta es una proyección de su propia Sombra. Considera que esta organización es la expresión más acabada del Mal, y él, como una especie de justiciero, se propone irrumpir en ella. En el proceso llega a una serie de reflexiones metafísica asombrosa: el gnosticismo.


[Dios fue derrotado antes del comienzo de los tiempos por el Príncipe de la Tinieblas, e decir, por lo que luego sería conocido como el Príncipe de las Tinieblas. Una vez derrotado Dio, Satanás hace circular la versión de que el derrotado e el Diablo. Y así termina de desprestigiarlo, como responsable de este mundo espantoso. Lo cierto, lo indudable, es que el Mal domina la tierra. Mi conclusión es obvia. Sigue gobernando el Príncipe de las Tinieblas. Y ese gobierno se hace mediante la Secta de lo Ciego. Es tan claro que casi me pondría a reír sino me poseyera el pavor.]


E importante mencionar que, cuando Fernando irrumpe en el mundo subterráneo de las Tinieblas [las cloacas de Buenos Aires], ya es un hombre que ha perdido la esperanza. La pulsión de vida lo ha abandonado. Ya no se aferra a existir biológicamente. Lo Siniestro se ha apoderado por completo de su personalidad. De este modo, Fernando comienza un viaje hacia su propio interior para reconocer que esa maldad, que cree externa, en realidad es interna, es decir, reprimida por la desafortunada intervención de su padre [ver: En el Metro: el horror subterráneo de lo reprimido]

Atinadamente, Ernesto Sábato hace que ese descenso hacia las profundidades del ser ocurra en el oscuro mundo subterráneo de lo ciegos. De algún modo, Fernando siente que ese entorno es familiar, no extraño, precisamente porque en las cloacas resuenan los contenido reprimidos de su psique:


[Más de una vez en mi vida había meditado en la existencia de aquella red subterránea, sin duda por mi tendencia a cavilar sobre sótanos, pozos, túneles, cueva, cavernas y todo lo que de una manera o de otra está vinculado a esa realidad subterránea y enigmática: lagarto, serpientes, ratas, cucarachas, comadrejas y ciegos.]


El descenso al mundo de las tinieblas, que en primera instancia es físico, pronto continua metafísicamente. En otra palabra, Fernando realmente se introduce en la cloacas, pero el verdadero viaje se produce en su mente a medida que desciende por las alcantarillas de su propia conciencia. A medida que se producen los dos descensos, más se intercalan y confunden esto dos planos, hasta llegar a un punto en que es imposible determinar en qué plano está Fernando [el físico o el mental] y, por lo tanto, a cuál de ello corresponden su descripciones.

Cuando Fernando por fin llega al centro del Reino de la Tinieblas, llega también al núcleo de su conciencia. Ve rata, reptile, arañas, monstruo espeluznantes que no son más que una proyección de los contenidos reprimidos durante tantos años [ver: Vermifobia: gusano y otros anélidos freudianos en la ficción]. En este contexto, esa sucesión de imágenes [simbólicas] dejan a Fernando en un estado de trance, entre la alucinación y la lucidez, hasta que eventualmente se hunde en el delirio. Entonces siente que su cuerpo está cambiando:


[Mi cuerpo se iba convirtiendo en el cuerpo de un pez. Mis extremidade se transformaban repugnantemente en aletas y sentí que mi piel se cubría de duras escamas.]


Informe sobre ciegos continúa con Fernando Vidal Olmos regresando en sí en la habitación donde lo tienen cautivo. Allí atisba la presencia de la Ciega, que le transmite una sensación siniestra. En efecto, la mujer le parece extraña y, a la vez, familiar. En ese momento, la Ciega se revela como su hija, Alejandra [ver: El cuerpo de la mujer en el Gótico]

Ante esa revelación, Fernando no puede hacer otra cosa que sucumbir, entregarse a la tentación. La Ciega-Alejandra le brinda la posibilidad de satisfacer aquel deseo impío que mantuvo reprimido, el cual es el elemento Siniestro más grotesco de Informe sobre ciegos: Fernando Vidal Olmos consumará una relación con su hija.

Este acto entre Fernando y Alejandra es la culminación del descenso al inframundo.

A lo largo de toda la novela se nos brindan algunas pista sobre las motivaciones de Fernando Vidal Olmo para amar físicamente a su hija. Son numerosa las ocasiones en las que él deja entrever su deseo, e inclusive su amor hacia ella; lo cual subraya nuevamente el elemento Siniestro en términos de un impulso o deseo que estuvo reprimido [en la oscuridad] y de pronto reaparece.

Después de consumar este acto despreciable, Fernando aparece en su habitación [no se explica cómo llegó allí] y se dirige al Mirador del barrio de Barraca, donde Alejandra lo espera para asesinarlo y quemar la casa, con ella adentro. En cierto modo, el encuentro entre ambos es la antesala del infierno. Fernando arde en el fuego que él mismo ha ido alimentado durante toda su vida, arruinando a todos a su alrededor, incluida su hija. Alejandra también arde, pero quizás en las llama de la purificación [ver: Carmilla, Lucy y Helen: el monstruo femenino como figura de resiliencia]




Taller gótico. I El lado oscuro de la psicología.


Más literatura gótica:
El artícul*: El poder de las tinieblas: análisis de Informe sobre ciegos de E. Sábato fue realizado por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a ***.com


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