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La información publicada fue ordenada por Victoriano Huerta, autor intelectual del magnicidio. E falsa, ya que Madero y Pino Suárez fueron asesinados en la calle que da a uno de lo muro de la prisión de Lecumberri, el célebre Palacio Negro de Lecumberri que Porfirio Díaz inauguró en 1910. El principio del fin Madero fue informado en diciembre de 1912 que la conspiración contra su régimen se fraguaba en la dulcería "La pera", a dos cuadra y media del Palacio Nacional, en el Hotel Majestic, propiedad de Cecilio Ocón, y también en la casa del general Gregorio Ruiz, en Tacubaya; en la del general Manuel Mondragón; en el despacho del licenciado Rodolfo Reye; en el consultorio del odontólogo Samuel Espinosa de los Montero y en la casa del señor Alberto García Granado. Todo ellos amigo de Porfirio Díaz. Asimismo, el embajador de Estado Unido en México, Henry Lane Wilson, el 27 de octubre de 1911, al ser informado del triunfo de la candidatura de Madero y Pino Suárez, comentó: "La inauguración del Gobierno de México será seguida más tarde por un recrudecimiento de todo lo desórdenes más formidables en carácter y en un territorio más amplio". A principios de diciembre de ese año, Lane Wilson se había apersonado en casa de Rafael Hernández, secretario de Gobernación, y le dijo: "Señor, mucho le agradecería su valiosa intervención ante la Presidencia de la República para que se me asigne la cantidad de 50 mil peso al año, porque mi sueldo de embajador no me produce lo suficiente para sostenerme con el boato que e necesario gastar en mi posición. El señor presidente don Porfirio Díaz me asignaba un subsidio mensual decoroso, e igual cosa espero del señor presidente Madero". El presidente Madero se negó a otorgar aquel "subsidio" a un representante de un gobierno extranjero: "Tal acto e traición a la patria", le preció a Hernández. "Esta negativa convirtió a Lane Wilson en enemigo y conspirador", escribe Manuel González Ramírez en "La revolución social en México", 1960.
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